Posibilidad de querellas y amenazas: 100 %

Sunday, September 10, 2006

El sargento Pechugalegre

Había una vez (solo una, más no) un sargento de la Guardia Civil que se llamaba Pechugalegre, sin embargo, toda la gente lo llamaba Higo Sientensen.

Habia luchado en la guerra del Perejil, y en esa guerra perdió un cinturón con el logo de Unicef bordado.

Cuando volvió a Marbella, se encontró con que su vida había cambiado.

Le habian cambiado el sofá de sitio, y habia un nuevo canal de TV que decía que la vida era maravillosa.

Un día que iba conduciendo su carruaje (un SEAT Panda de 1975) por Marbella, se encontró de frente con el caballero Don Pantojo de los Montes, que con desafiante actitud, disparó a las ruedas del SEAT Panda, dejándolo inutilizado.

Pechugalegre respondió exigiendo una satisfacción, y enseguida Doña Yolanda Berraca se agachó e hizo su trabajo.

Una vez recibida la satisfacción, el sargento llevó a su SEAT Panda al mecánico. Tras varios meses, el mecánico le respondió, y le dijo que "es cosa de la bujía del Larrover, que las juntas no san ajuntao y hay que ajuntarlas, porque no san ajuntao".

Esa pre-clara conclusión le dejó muchas preguntas a Pechugalegre:

1. Si le habian pegado un tiro a las ruedas, ¿por qué el fallo estaba en la bujía?

2. ¿Por qué el mecánico habla de un Larrover cuando es un Panda de 1975?

3. ¿Las juntas se ajuntarán o no?

4. ¿Por qué tenia en ese momento una espada en el cuello?

5. ¿Donde están las llaves, Salinas?

Muchas de estas preguntas tienen respuesta, una no.

Así pues, el Sargento se dirigió a la capital del Reino a recuperar su honor...

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